lunes, 4 de abril de 2011
La vida es tan impredecible…
Un momento te estar riendo asta llorar y al segundo siguiente estas llorando en la sala de operaciones.
Creo que hace mucho que no me sentía tan sola y vulnerable, mejor dicho no recuerdo haberme sentido así nunca, la impotencia de no poder hacer nada, de no entender lo que te dicen, en parte por los nervios que no te dejan escuchar…
El enfermero preguntando si mi padre vendrá más tarde para firmar el permiso para la intervención ya que debe ser un mayor de edad el que la firme, yo intentado explicar que cumplo con dicho requerimiento, firma el documento mientras pienso en mi padre y en que estará haciendo en ese momento…
Fingir que todo va bien, sonreír y decir todo saldrá perfecto aun que lo dudo, el miedo a ese maldito cuarto completamente blanco y pulcro…
Esperar en el pasillo moviéndome de un lado a otro, hablando conmigo misma, dándome fuerzas para no llorar, abrazarme para dejar de temblar, mirando el reloj como se burla de mi.
Por fin junto valor para entrar todo parece estar bien, no puedo evitar que sus lagrimas me partan el alma, sangre ha! vendita sea al fin algo que entiendo que me resulta tan familiar tan segura, me invitan a observar el corte de un poco mas de un centímetro de profundidad…
Veo nervios, sangre, tejido, agua, y piel, se que esperan una mueca de asco de mi parte pero ha! Esto me resulta tan aterradoramente familiar que no hace más que calmar mi ansiedad, momento de cerrar la herida te doy un beso y abandonó la habitación espero sepas perdonar.
Ayudarte a vestir, escuchando las indicaciones de cómo debo cuidarte a partir de ese momento, la frialdad con que la enfermera recoge los pedazos de tu ser me enferma quisiera gritarle decirle tantas cosas, pero me contengo no se trata de mi si no de ti…
Tomas mi mano con fuerza y salimos de este lugar...
Después de todo no soy tan débil



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